lunes, 1 de mayo de 2017

No violencia: el evangelio según los eunucos


El otro día nos convocaron a un numeroso grupo de paisanos en la plaza de Castilla, Madrid, a las cinco de la tarde, para llevarnos en autocar a los estudios de un programa de televisión y hacer de público. Habíamos solicitado la cosa a través de una agencia que se dedica a este tráfico. Se trata de pasar prácticamente doce horas de tedio, masificación y embrutecimiento a cambio de doce euros, un bocata, una cocacola y algo de agua embotellada. La necesidad, que es muy mala. A las cinco, a las cinco y cinco, a las cinco y diez por allí no aparecía ningún autocar. Señoras con camisetas de tirantes, hombres gruesos, jóvenes con mochila, tipos bigotudos con su único traje y su única corbata puestos, muchachas, calvos, forzudos, resignados, adormilados, esperábamos a las cinco y cuarto. Un tipo con cara de cera revenida que no miraba a nadie era el “coordinador” de nuestro pequeño y triste grupito. Alguien me lo señaló cuando pregunté. Me dirigí a él: “Hola. ¿Sabes cuándo va a llegar el autocar?”. Increíblemente tuvo a bien contestarme: “Pronto”, respondió seco a falta de una palabra más corta. Naturalmente no me miró. Estaba instalado en la altura del cuello de su camisa, allá arriba, donde habita la gente satisfecha.

domingo, 19 de marzo de 2017

Aforismos, epigramas y esas cosas (25)


Una almorrana es una anomalía.
***
Todos los sodomizadores son meticulosos.
***
En esa mierda de facebook todo el mundo habla de Adorno o pone fotos de gatos. Aunque, en honor a la verdad, también hay quien habla de gatos y pone fotos de Adorno.
***
Sólo hay dos opciones: subvención o subversión.
***
Nadie ha perdido tu opinión.
***
Sólo conozco dos cosas que están en todas partes: los troscos y los kioscos de la ONCE.

martes, 21 de febrero de 2017

Los malos


Cada equis tiempo sale un malo. Un malo universal, que concentra la enemiga de todos. Unos malos son coyunturales; otros llegaron para quedarse. Malos universales locales, malos universales globales, malos perdonables o imperdonables, discutibles o indiscutibles, defendibles o indefendibles. Malos.
Desde que recuerdo, han pasado muchos malos bajo el puente. Hitler es el gran malo. No lo hay peor. Todos los demás eran unos santos como todo el mundo sabe: Churchill, De Gaulle, Roosevelt, hasta Stalin, aunque éste más tarde ha pasado a ser un poco malito. Pero ningún poeta cantó nunca odas a Hitler, al menos como las que Neruda, Alberti, Miguel Hernández o Nicolás Guillén le cantaron a Stalin. La lírica engomina el bigote del malo.
Luego ha habido malos más de andar por casa. Bin Laden, Pinochet, Pol Pot … Los hay aún más locales y pasajeros, diosecillos caídos recurrentes: Arzalluz lo fue durante un tiempo, Carod-Rovira otro poco. Mario Conde tuvo su momento. Hasta Juan Carlos un tanto de refilón. Ahora la infanta Cristina o Urdangarín, o Rato. Todos ellos se comen los marrones propios y ajenos y se convierten en blancos del despotrique sin grandes consecuencias.

sábado, 11 de febrero de 2017

… Mi pelota

«Vota Vota». «Haz Historia». Lemas geniales, absurdos, delirantes, dignos de una comedia de Fo o de Berlanga, sobre todo cuando se pueden leer juntos en el mismo cartelón. Del ayuntamiento de Madrid, ¿de quién si no?
Hasta ahora conocíamos «Vota PSOE», «Vota PP», «Vota IU», «Vota CiU» … pero Vota Vota es un hallazgo. Ya lo dicen los niños, esos genios incomprensibles: Vota Vota Mi Pelota. O, al menos, lo decían.
Del 13 al 19 de febrero podemos hacer Historia. Pues, ea, no se hable más. No sé qué ponen de Decide. Ya.
Muy cachondos los del Ahora Madrid Ganamos en Común Podemos Según y Cómo Unidos Y Tal. Venga, iros a tomar algo. Pago yo.

lunes, 6 de febrero de 2017

Aforismos, epigramas y esas cosas (24)


Trump, presidente de Asustados Unidos de América.
***
Esclavista no es traidor.
***
La llegada de Hitler al poder es la prueba de que no conviene dejar cabos sueltos.
***
El máximo órgano del partido es el del líder. Es tan grande que va de congreso a congreso.
***
El colmo de la plenitud es el estreñimiento crónico.

domingo, 5 de febrero de 2017

No trabajes gratis nunca

Me topo con unos carteles que dicen algo, algo concreto: «Ni una sola hora de trabajo gratis». Así de sencillo. Nada de vota esto o vota con ilusión o sí se puede o dignidad o basta ya de aquello o esto es intolerable. Nada de palabrería burbujeante. Ni una sola hora de trabajo gratis. Todos sabemos de lo que estamos hablando. Todos. Los han hecho los del PCPE-CJC. No comulgo en su capilla, pero son unos muy buenos carteles en fondo y forma. Suele ocurrir. Enhorabuena, compañeros del PCPE-CJC.
Entre mis muchos, grandes, inconfesables y a veces divertidos defectos no se encuentra el de haber trabajado una sola hora gratis, ordinaria o extraordinaria, en todos los días de mi vida laboral. Sí he trabajado barato, lo confieso, incluso muy barato, pero ni una sola hora gratis. Así me ha lucido el pelo. No trataba tanto de dar ejemplo (aunque ya de paso, pues eso) como de no agravar mi problema de intolerancia a tragar sapos crudos a palo seco sin sal ni tequila.
Debo de estar haciéndome viejo. Seguro. Estoy viejo y acabado como los Beatles. Echo de menos los tiempos heroicos en los que luchábamos contra el trabajo asalariado. Nuestro problema fue que pasamos a luchar por el trabajo bien pagado. Ahora parece que hay que pedir simplemente trabajo pagado. Hemos tocado fondo.
El trabajo asalariado nos convierte en esclavos. El trabajo gratuito, en bestias. Es una cuestión involutiva. Un par de carteles en un barrio del norte de Madrid. Bueno, pues ya está dicho. Ahora sólo falta hacer.