sábado, 27 de febrero de 2016

"¿Qué habéis hecho vosotros?"


«Frente al nazismo, yo incendié el Reichstag. ¿Qué habéis hecho vosotros?» Eso podría haberles preguntado Marinus van der Lubbe el 27 de febrero de 1933 a los dirigentes del KPD, el partido comunista alemán, que le acusaron de ser un instrumento de los nazis. Los comunistas utilizaron una inmensa calumnia contra él para esconder sus inmensos motivos de vergüenza. Les salió bien, hay que reconocerlo. Todas, o casi todas las mentiras y falsificaciones de la época soviética han quedado en evidencia con el tiempo, excepto la que se refiere a Van der Lubbe. Hoy casi todo el mundo, oriental u occidental, capitalista o comunista, sigue creyendo que Marinus fue una marioneta nazi. Todos se agarran a la última mentira, porque esa mentira, por distintos motivos, les conviene a todos.
Pero respondamos a la pregunta de Marinus: ¿Qué hicieron ellos, los dirigentes del KPD, el partido comunista más fuerte del mundo después del soviético, frente al ascenso de Hitler? ¿Cuál fue la política del KPD ante la toma del poder por el Partido Nazi? Una política muy clara: No hacer nada. Absolutamente nada. Días antes del incendio del Reichstag, la sede del KPD había sido asaltada y clausurada por la policía. Los mítines del partido eran suspendidos a diario sin previo aviso por la policía, a golpes. La milicia del partido (sí: el KPD tenía una milicia armada, el Frente Rojo), era agredida por las SA. ¿Y qué hacía, qué hizo el KPD ante todas estas vejaciones? Nada. Absolutamente nada. Esperar sentado la matanza que se avecinaba con recio espíritu vacuno. ¿Por qué?

El espíritu del 27 de febrero: Vivan las cadenas

Símbolo franquista que hoy sigue exhibiéndose en la calle Virgen del Sagrario
esquina con la calle Elfo, en Madrid.
El pasado 24 de febrero os prometí contaros mi versión de cómo el golpe de Estado del 23F triunfó cuatro días después, el 27 de febrero de 1981. Como suelo cumplir mis amenazas, aquí tenéis esa versión. Os advierto que su sabor es más bien acre. Si tenéis el paladar hecho a ese disgusto, ahí tenéis la cosa, adelante. Otra advertencia: en este post menciono muchos nombres y quizá alguna fecha que pueden no sonaros familiares. No me detengo a explicar quién era quién o cuándo era cuándo más que en contadas ocasiones. El artículo sería demasiado largo si lo hiciera en todos los casos, y siempre podéis exponer vuestras dudas aquí, en los comentarios del blog, y las aclaramos, o las podéis buscar en google, o se las podéis preguntar a ese abuelo ácrata que todos tenemos y del que todos fardamos. Aquí está, pues, el artículo sin más preámbulos:

miércoles, 24 de febrero de 2016

Faltan tres días para los treinta y cinco años de paz

Hoy es 24 de febrero. Hace treinta y cinco años, a estas horas más o menos, el rey de entonces aparecía en la televisión de entonces diciendo que la corona no podía permitir de ninguna de las maneras no sé qué y tal y qué sé yo.
Ayer fue 23 de febrero. Treinta y cinco años después del golpe. Ayer estuve tentado de escribir algo sobre el tema, pero me contuve. ¿Por qué? Porque todo era superfluo. Porque todo fue superfluo. Se asaltó el Congreso, claro. Suárez y Carrillo mantuvieron sus arrugados culos más o menos pegados a sus escaños calientes mientras a los demás diputados se les había caído una lentilla y se agacharon a recogerla al unísono. Gutiérrez Mellado bailó una especie de tango senil con Tejero, pero no llegaron a darse un besito. Debía de ser su primer baile. Enternecedor. Blas Piñar dormitó, Fraga se rasgó las vestiduras a voces porque de madrugada ya debía de tener un hambre feroz, y el diputado de UCD Joaquín Satrústegui protestó indignado en defensa de la adscripción democrática de su amigo Milans del Bosch, un demócrata de toda la vida como él. Todo muy entretenido. Es verdad que en Madrid y en Valencia hubo tanques en las calles, pero también es verdad que no pisaron ni una cucaracha; las esquivaron todas. A las cucarachas nos pisaron cuatro días después.

martes, 23 de febrero de 2016

Colau en el Metro


Adelante la huelga del transporte público de Barcelona. Metro y bus. Ojalá que lleguéis a la victoria contra el Ayuntamiento reaccionario de Ara sí en comú podem o como coño se llame este nuevo tocomocho que nos han vendido, compañeros.
Vergüenza para la Diosa Colau y sus palanganeros; qué rápido se han acostumbrado a la moqueta. Verdad es que venían acostumbrados de casa. Porque a Colau, campeona de la PAH, como a tantos otros campeones de otros tantos campeonatos en los que no son más que intrusos, nunca la han desahuciado ni se ha visto afectada por ninguna hipoteca en ninguna de sus kelas. Vergüenza. Vergüenza ajena.
Adelante la huelga, compañeros, que los mobiles y los demás vayan a pie, o en taxi, o a la pata coja, o que se busquen la vida; o, mejor aún, que vayan en bici, que es algo muy ecológico y muy guay, muy modelno, tó hippy. Pero a la Colau lo hippy le mola cuando le conviene embaucar; cuando no, oh, horror, que nos joden el tenderete de los móviles estos obreros piojosos, oigh. Los metreros son millonarios, oh, ciudadanía, os lo dice Colau, que viaja en metro al mobile y a la peluquería, y si no puede montarse en metro no llega, y tiene que sacrificarse y subirse a una limusina o algo.

viernes, 12 de febrero de 2016

Banderas


Yo, con Rilke, también creo que la verdadera patria del hombre es su infancia. Los Estados nacionales, supranacionales o infranacionales, consolidados, moribundos, abortados o embrionarios me importan un pito.
Me importa un pito Europa, ese falso continente que no pasa de ser una península de Asia como tantas otras: como Anatolia, Arabia, India, Indochina, Corea o Kamchatka. Me importan un pito sus muchas pretensiones y sus muchas miserias.
Lo mismo digo sobre la península ibérica, un apéndice de la península europea. Iberia, fragmentada, repartida en trozos arbitrarios entre cuatro países: Portugal, España, Andorra y el Reino Unido. Digo lo mismo, me reafirmo: me importa un pito.

martes, 9 de febrero de 2016

Títeres togados agitan los aires


No me gusta seguir eso que llaman actualidad. En general es tramposa, falaz y tiende a provocar argumentaciones —llamémoslas así— ramplonas o histéricas. De todos modos, la detención y encarcelamiento de los dos titiriteros en el carnaval de Madrid son dignos de reflexión. (Son dignos también, y sobre todo, de cosas más contundentes, pero esas cosas es preferible no decirlas, sino hacerlas). Vayan, pues, cuatro reflexiones y una conclusión de propina sobre el asunto:
Reflexión uno: En general son los titiriteros los que, después del espectáculo, meten en la caja a los títeres y luego se van a cenar. Aquí no. Aquí han sido unos títeres (con toga o gorra de plato) ajenos al espectáculo los que han metido en la caja a los titiriteros. Notable.
Reflexión dos: El ayuntamiento de Madrid, responsable de la cosa —responsable de la cosa, repito—, no ha tenido que ver entrullado a ninguno de sus concejales. Los políticos es lo que tienen. Los entrullados han sido los titiriteros que (parafraseando a sor Juana Inés) pecan por la paga, y no los políticos que pagan por pecar. Es más: la alcaldesa, metida a crítica teatral improvisada, califica de basura repugnante y otros epítetos igualmente ponderados al espectáculo de títeres. Ítem más: la concejala de cultura denuncia a los titiriteros en el juzgado de guardia. La cobardía infame de los políticos siempre conduce a estos yerros: frente al inquisidor, el sospechoso pusilánime siempre acusa a otro, quien sea, para alejar la sospecha de sí. La historia de la autoridad y de la tortura (y de la cobardía) está llena de ejemplos.

viernes, 5 de febrero de 2016

Ciutat Morta

Ciutat Morta. Una obra maestra sangrante, para quien le quede sangre en las venas. Un magnífico documental que desvela buena parte de la verdad sobre el 4 de febrero de 2006 y buena parte de la mentira y el silencio establecidos a su alrededor. Y que, por tanto, rinde homenaje a Patricia Heras, asesinada por esta sucia sociedad de mierda: por la poli, los jueces y los políticos. En este caso, por los políticos de izquierdas del Ayuntamiento de Barcelona. Pero da igual. Por los políticos. Rinde homenaje igualmente a los torturados y encarcelados injustamente (¿acaso puede haber justicia en la tortura y en la cárcel?) en este asunto siniestro, como tantos otros que nos rodean, invisibles, apócrifos.
Patricia Heras fue ejecutada por el Estado el 26 de abril de 2011. No pudo soportar más la idea de tener que volver a entrar en la cárcel, volver a verse entre rejas de nuevo para pagar cuentas ajenas, y se tiró por la ventana de su casa, que al menos no tenía rejas. Tu muerte nos muerde, Patri. Te asesinaron. Nos asesinan todos los días, gota a gota.
Que todos nos salvemos a todos, cuanto antes, por nuestro bien. Y en tu memoria.
Aquí tenéis el documental, Ciutat Morta, a un clic. La pena la merece:

lunes, 1 de febrero de 2016

Yolanda González Martín


El 1 de febrero de 1980 a medianoche Yolanda González Martín, de 19 años, fue secuestrada en su casa del barrio de Aluche de Madrid. La sacaron, la metieron en un coche y se la llevaron a un descampado a punta de pistola. Estudiaba en el centro de Formación Profesional de Vallecas y era delegada de su instituto en la Coordinadora de Enseñanza Media que, junto con la de Universidad, daba voz a la lucha de Madrid en el combate que los estudiantes de todo el país llevaban a la calle desde noviembre de 1979. Sus secuestradores, Emilio Hellín, Ignacio Abad y varios otros, miembros de Fuerza Nueva y de la policía nacional y la guardia civil, la llevaron esa madrugada del 1 al 2 de febrero a un descampado de la carretera de San Martín de Valdeiglesias. Fue Hellín, que trabajaba entonces y sigue trabajando ahora para el Ministerio del Interior, quien la asesinó de dos balazos en la cabeza. Abad le pegó un tiro en un brazo, pero ya estaba muerta.