martes, 30 de agosto de 2016

Lenguaje político pueril


El lenguaje político siempre ha sido insignificante. Blablabla. Palabrería para ocultar la verdad de la pasta y el privilegio, los coches oficiales, las cuentas ocultas y los chollos varios. Monsergas incomprensibles porque no hay nada que comprender más que lo dicho, pero que impresionan o distraen a eso que se llama masa, por fortuna cada vez menos y a menos masa. Pero el lenguaje político clásico al menos tenía la pretensión —más bien la pretenciosidad— de ser elevado como un globo, críptico, lleno de citas, a veces hasta con algún pensamiento, con verbos raros y adverbios esdrújulos, y creaba discursos más o menos hilvanados. Pretendía impresionar. Poco a poco se ha ido degradando hasta convertirse en un lenguaje pueril, balbuciente, para niños estabulados en colegios de curas a la hora del recreo. Los políticos han pasado de considerar a la masa una doncella a la que seducir a tratarla como a un niño al que robar la piruleta. Y, de momento, se la roban.

domingo, 14 de agosto de 2016

Vidas perpendiculares


Hace unos días estaba leyendo un periódico en internet y, no recuerdo a cuento de qué, en una noticia se aludía al caso Lasa-Zabala. Me dio por mirar qué había sido de su verdugo, el exgeneral de la Guardia Civil Rodríguez Galindo. No me sorprendió, aunque sí me escandalizó, comprobar que lleva 12 años en libertad y que sólo cumplió cuatro años y medio de los 75 años de cárcel a los que había sido condenado como secuestrador, torturador y asesino. No me sorprendió, aunque sí me escandalizó, comprobar que ahora es un apacible jubilado que pasea su perro, o un perro jubilado que pasea su apacible. No sé. No me acuerdo.

De forma extraña, pero automática, me acordé de Noelia Cotelo Riveiro. Noelia es una joven gallega que fue condenada a dos años y cuatro meses de prisión cuando tenía 19 años. Vivía en eso que se llama un entorno conflictivo: pobreza, problemas familiares, adicción a las drogas y pequeña delincuencia. El motivo de la condena que la condujo al talego fue el hurto de un coche. Ahora lleva más de ocho años en la cárcel, siguiendo una ruta que la aleja de su casa en Galicia: penales de Salamanca, Ávila, Madrid, Valencia, Granada. Su madre, Lola Riveiro, tiene que ir de un sitio a otro, en bus o como puede, para visitarla cuando se lo permiten. Pero … un momento. Algo falla. Las cuentas no salen. ¿La condenaron a dos años y cuatro meses y lleva ocho años en prisión? Sí: Noelia ha triplicado su condena con creces y aún sigue de gira por esas tumbas para personas vivas que son las cárceles. Las cárceles para pobres.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Peligro: ONGs sueltas

Dejo aquí al lado, en la foto de la derecha, un enlace con un interesante artículo sobre “Cómo esquivar captadores de socios para ONG”. Pincha en la imagen y lo lees. Muy divertido y muy ácido, con un punto de crueldad saludable. Pertenece a la página “Passeig de Gràcia” y habla de esa plaga proselitista en Barcelona, pero en Madrid podemos ver idéntica maldición en sitios como la calle Preciados, los grandes centros comerciales y demás. Las tácticas de evasión que menciona el artículo son universales.
No se puede culpar a los chavales que se dedican a cazar al transeúnte, y el artículo no lo hace. Son explotados y exprimidos por esas empresas privadas llamadas ONGs, vinculadas al Estado o a otras empresas privadas como partidos, sindicatos, medios de comunicación, iglesias, mafias y todo tipo de cosas así de humanas. Trampolines o sinecuras para algunos políticos como Mohedano (APDH) o Sauquillo (MPDL) o Mendiluce (ACNUR, Greenpeace; éste hacía doblete, los yates no se pagan solos). Todos con las cuentas y los cuentos turbios y abultados.

jueves, 4 de agosto de 2016

‘Femme’ Lacombe

El 4 de agosto de 1765 nació Claire Lacombe, actriz y una de las artífices más destacadas de la Revolución francesa. Llamada “la Rosa roja” y “la Heroína del 10 de agosto”, acabó siendo encarcelada por la dictadura de Robespierre en marzo de 1794. Sobrevivió milagrosamente a la caída del Incorruptible y la Convención termidoriana sólo la liberó año y medio después de su entrada en la cárcel, en agosto de 1795. A partir de 1798 se pierde su pista.
Si, como dice Fourier, el nivel de emancipación de una sociedad se mide por el nivel de emancipación de las mujeres, la Revolución francesa quedó bastante lejos de la emancipación social plena. Claire Lacombe, como todas las figuras destacadas en el apogeo de la Revolución francesa, era una mujer de acción. Se involucró desde el principio en las jornadas revolucionarias, asumiendo que la participación de las mujeres trabajadoras en la lucha común era algo tan natural como la de los hombres. Participó valerosamente en el asalto al palacio de las Tullerías que el 10 de agosto de 1792 acabó con la monarquía. Se alineó con el ala más radical de la Revolución, los enragés, y fundó con Pauline León en mayo de 1793 la Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias, en plena efervescencia popular contra la carestía y el acaparamiento. La Sociedad aglutinaba a mujeres de la clase trabajadora, más conscientes que nadie de lo penoso que resultaba llevar el pan de cada día a los hogares. Exigían la imposición de un precio máximo sobre los alimentos. Tras su llegada al poder, los líderes jacobinos dejaron de necesitar la organización de las mujeres y pasaron a identificarla con el molesto celo de los extremistas. Las sentían con razón como una amenaza a su dictadura burguesa y arremetieron contra ellas. La organización de Lacombe cayó junto con los enragés.