miércoles, 10 de agosto de 2016

Peligro: ONGs sueltas

Dejo aquí al lado, en la foto de la derecha, un enlace con un interesante artículo sobre “Cómo esquivar captadores de socios para ONG”. Pincha en la imagen y lo lees. Muy divertido y muy ácido, con un punto de crueldad saludable. Pertenece a la página “Passeig de Gràcia” y habla de esa plaga proselitista en Barcelona, pero en Madrid podemos ver idéntica maldición en sitios como la calle Preciados, los grandes centros comerciales y demás. Las tácticas de evasión que menciona el artículo son universales.
No se puede culpar a los chavales que se dedican a cazar al transeúnte, y el artículo no lo hace. Son explotados y exprimidos por esas empresas privadas llamadas ONGs, vinculadas al Estado o a otras empresas privadas como partidos, sindicatos, medios de comunicación, iglesias, mafias y todo tipo de cosas así de humanas. Trampolines o sinecuras para algunos políticos como Mohedano (APDH) o Sauquillo (MPDL) o Mendiluce (ACNUR, Greenpeace; éste hacía doblete, los yates no se pagan solos). Todos con las cuentas y los cuentos turbios y abultados.
Alguna vez me he topado con ofertas de empleo para cubrir puestos de trabajo de éstos, como vendedor de conciencia a granel. A lo que más importancia le dan es al asunto de recaudar fondos. Adoban un poco la oferta con cháchara, pero van a lo que van. Ejemplo de hoy mismo en Infoempleo: «Captador de fondos sector humanitario (Importante Empresa). Si tienes don de gentes y te gusta ayudar a los necesitados, etcétera». Otro ejemplo en el mismo portal, también de hoy: «Se ayudará a la Organización humanitaria Internacional, para poder financiar los proyectos de sensibilización de la salud. Si crees que la salud es importante, bla, bla, bla». “Fondos”, “financiar”, son las palabras clave. Su descaro ha llegado al punto de darle un nombre industrial al cotarro: “Sector humanitario”, como el sector del metal, o de la construcción, o de la hostelería. Venden humanitarismo y, sin duda, lo venden caro. Pero siguen la filosofía de Henry Ford. Creo que fue él quien dijo: “Yo no tengo una empresa para hacer coches, sino para hacer dinero”. Sus empresas no hacen humanidad, sino pasta gansa. Para sus jaguares y sus cosas. Los de los empresarios del sector.
En sus ofertas de empleo, esta gente ofrece contrato y seguridad social. Tanta generosidad es abrumadora y alarmante. Cuando se ofrece lo obvio, algo apesta. Otro ejemplo de Infoempleo: «Trabajo remunerado para ONG’s Tardes-Madrid». ¡Trabajo “remunerado”! Nada menos. Pero estos filántropos ¿no saben que estaría feo hacer que la gente trabajase gratis y que, además, sería ilegal?
Cuando te ponen delante de las narices nombres como el de “la Organización humanitaria Internacional” (tal cual, con su artículo determinado y su reparto confuso de mayúsculas y minúsculas) es que el timo es ya muy burdo. Hace unos meses estaba tomando algo en la terraza de un bar céntrico con un colega. Se nos acercó una muchacha con verborrea crónica y le endosó al colega un par de boletos de una rifa para una “Asociación de Parados” de la que yo, que soy parado, no he oído hablar en mi vida. Dos pasajes al Cielo de los filántropos, con un oscuro e improbable apartado de Correos al dorso por si te tocaba algo. El timo de las ONGs.
Bueno, mientras se acaba o no se acaba con estos farsantes, el artículo de “Passeig de Gràcia” puede ser una guía útil y divertida para esquivar a sus jóvenes leones.