viernes, 9 de septiembre de 2016

Los presos de EEUU en pie contra la esclavitud


Hoy es 9 de septiembre. Hace 45 años, en 1971, los presos de la cárcel de Attica, en Nueva York, se amotinaron contra las condiciones indignas de su encierro. El motín se produjo dos semanas después del asesinato en el penal de San Quintín de George Jackson, activista de los Panteras Negras. El gobernador del Estado de Nueva York, Nelson Rockefeller, envió a la Guardia Nacional contra los amotinados y se produjo una masacre. Aquí podéis informaros del motín y la matanza de Attica. Aquella tragedia conmocionó al país. Gente como Lennon o Paul Simon compusieron canciones en memoria de unos hechos que terminaron de desprestigiar a las autoridades y a las fuerzas represivas de EEUU.
Hoy, coincidiendo con el aniversario del motín de Attica, los presos trabajadores de Estados Unidos han convocado una Huelga General en las cárceles de todo el país contra el trabajo esclavo penitenciario (ver este artículo de A las barricadas). Hace más de 150 años, en 1865, se abolió la esclavitud en EEUU mediante la 13.ª enmienda a la Constitución. Se abolió para todos, excepto para los presos. A los presos se les niega su condición humana y se les asigna la condición de alimañas enjauladas. Son explotados y torturados, están recluidos. En realidad están muertos, provisional o definitivamente muertos en esos grandes panteones de seres acorralados que son las cárceles, vertederos de carne desechada por los carniceros que gobiernan Estados Unidos y todo este jodido planeta.
A pesar de todo, los presos en USA son muy rentables. Trabajan prácticamente gratis o gratis sin más. El beneficio que se les saca a sus músculos y a sus nervios en los talleres, las plantaciones y las fábricas penitenciarias se acerca al cien por cien. Siempre pueden reventar, claro, pero en ese caso hay cantidad de chavales en la calle señalados por el destino para reemplazar al que revienta y servir de mano de obra esclava, rentable hasta reventar. El ciclo infernal continúa, se cierra, se abre, gira, se renueva.
La Huelga General es la negación unánime de la condición de bestias de carga de quienes la realizan. En el caso de los presos, y en particular en el de los presos de USA, esa negación puede ser imponente si logra sus objetivos. Siempre es mejor el motín o la fuga, que incluye a todos los presos y no sólo a los trabajadores, pero la Huelga General es un buen comienzo.
El Tribunal Supremo de Estados Unidos les negó a los trabajadores presos en 1977 el derecho de unirse a sindicatos establecidos. Desde entonces se han creado sindicatos específicos de trabajadores presos, el IWOC de los IWW (Industrial Workers of the World, Trabajadores Industriales del Mundo), o el FAM (Free Alabama Movement, Movimiento de Alabama Libre). Ellos, entre otros, han convocado la jornada de lucha.
El combate de los presos norteamericanos tiene un gran tradición. En 1975, cuatro años después de la masacre de Attica, las presas de la cárcel de Carolina del Norte hicieron una sentada en la lavandería para protestar contra las condiciones de trabajo. Los guardianes las machacaron a golpes. Recientemente, en mayo de este año, los trabajadores presos de Texas se pusieron en huelga y lograron una victoria parcial. Un buen precedente para la Huelga General de hoy.
En Estados Unidos hay todo un complejo carcelario-industrial lucrativo que incluye fábricas, plantaciones, talleres a destajo, trabajo para grandes corporaciones como Microsoft, AT&T, IBM, McDonald’s, Victoria's Secret, Boeing, Starbucks Coffee, Wendy's, etcétera. Los presos trabajadores suelen ganar unos 19 centavos la hora, sin seguro ni medicinas ni vacaciones. En Estados como Georgia y Texas, el salario es de cero centavos, esclavitud monda y lironda: camastro para dormir, bazofia para comer y la esperanza del amparo celestial si caes enfermo; los medicamentos son muy caros y no pueden malgastarse en las bestias. Naturalmente puedes negarte a trabajar, pero eso trae consecuencias: régimen de aislamiento, pérdida de la libertad condicional, pérdida de derechos penitenciarios de todo tipo. La muerte se te acelera si dejas de ser rentable.
Las prisiones privadas en EEUU acogen al 10% de la población reclusa. Estas cárceles privadas son centros de explotación de mano de obra esclava particularmente infames. Gastan millones de dólares anuales en la tarea de presionar a los parlamentarios para conseguir que dicten leyes cada vez más estrictas que generen sentencias duras, ejemplares. Rentables, en definitiva. Dos tercios de los presos del país están entre rejas por delitos en los que no ha habido uso de la violencia. EEUU, con el 5% de la población mundial, tiene el 25% de los presos del mundo. Es el primer país con humanos enjaulados, unos dos millones frente al millón y medio de China y los 800.000 de Rusia, segundo y tercer carceleros de la Tierra. Naturalmente, el racismo y la aporofobia juegan un gran papel: los negros e hispanos, que en conjunto son un cuarto de la población del país, suponen casi el 60% de su población penitenciaria.
En España ocurre esencialmente lo mismo (ver artículo Vidas perpendiculares). Sólo que aquí no hay sindicatos de presos, eso se acabó hace mucho. Aquí los sindicatos son para los carceleros afiliados a UGT, CCOO, CGT, CSIF, USO, etcétera. Cuando algún funcionario de prisiones es acusado de cometer abusos, ahí están los sindicatos "de clase", de su clase, para defender al funcionario y negar sus abusos, y de paso calumniar al preso, dejado de la mano sindical. No puede sorprender que la idea de sindicarse no se plantee siquiera entre los reclusos en España. 
Entre los movimientos sociales reales, son sobre todo los anarquistas y algunos grupos de la izquierda radical los que con más denuedo defendien a los presos y atacan la base del sistema carcelario. Los gurús de la izquierda realmente existente mainstream y bastantes de los outsiders suelen considerar a los presos lúmpen, escoria. O no; lo más común es que no les consideren nada. Les consideran la nada. Como mucho, gentuza a la que mantener enjaulada hasta que llegue su momento y nos hagan la merced de redimirnos con el advenimiento de su Estado nuevo. Los presos políticos sí, claro, ésos son otra cosa. Pero los comunes no; manchan. La verdad es que cuando se han ocupado de los presos en el pasado ha sido peor. Tierno y Tamames, recién aposentados en el Ayuntamiento de Madrid en 1979, aparentaron mediar en un conflicto carcelario y les dieron esperanzas a los presos amotinados de la COPEL, la Coordinadora de Presos en Lucha. Luego los antidisturbios asaltaron la cárcel, les quitaron las esperanzas a los presos y a cambio les dieron sucesivas tandas de hostias. Terminaron de machacarlos, y la COPEL acabó para siempre. Era la Transición. La COPEL había surgido en 1976, cuando los presos comunes veían salir a los presos políticos y no podían entender por qué ellos seguían tragando cárcel. Se había soltado a los presos políticos, se les habían concedido indultos, amnistías. Bien. ¿Y ellos? Ellos nada. La cosa de la democracia era para los políticos, no para las personas.
Mucha suerte y mucha fuerza para la lucha de hoy en las cárceles norteamericanas. Ojalá que triunfe la resistencia contra los criminales carceleros, patronos y gobernantes. El motín o la fuga son más eficaces, sin embargo espero que la huelga de los trabajadores esclavos presos de EEUU llegue a la victoria. Con esa huelga quieren dejar de ser trabajadores, quieren dejar de ser esclavos y quieren dejar de ser presos. Que lo consigan, y que se vean respaldados por la más amplia solidaridad internacional.
El objetivo es arrancar ya las rejas en USA y en todo este pequeño y enloquecido planeta. Y construir con ellas columpios para los niños, bastones para los ancianos y patas para las sillas y las mesas a las que nos sentaremos todos y en las que nos pondremos tibios de buena comida y buena bebida. Bailaremos, cantaremos, escucharemos música. Que se oiga en esta jornada de lucha la dulce música de vuestro silencio, hermanos; que no se mueva hoy ni un torno, ni un palé, ni una guadaña segando la hierba en los penales de los Estados Unidos. Salud y fuerza.