lunes, 12 de junio de 2017

Aforismos, epigramas y esas cosas


Todos perdemos al parchís en un momento dado.
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Lo bueno de estar parado es que no te pueden detener.
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Decir que una persona amoral es la que no distingue entre el bien y el mal es como decir que un ateo es el que no distingue entre Dios y el diablo. La persona amoral distingue perfectamente entre el bien y el mal, lo que ocurre es que no cree que existan.
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—Esa tía es una falsa.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque los falsos nos reconocemos entre nosotros echando hostias.
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Aquel viejo fue enterrado sin haber podido cumplir su sueño: morir joven.
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Soy demasiado vago para ser un farsante.
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Según dicen, Jesucristo era el hijo único de Dios. Ya se sabe, todos los hijos únicos se creen muy especiales.
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lunes, 1 de mayo de 2017

No violencia: el evangelio según los eunucos


El otro día nos convocaron a un numeroso grupo de paisanos en la plaza de Castilla, Madrid, a las cinco de la tarde, para llevarnos en autocar a los estudios de un programa de televisión y hacer de público. Habíamos solicitado la cosa a través de una agencia que se dedica a este tráfico. Se trata de pasar prácticamente doce horas de tedio, masificación y embrutecimiento a cambio de doce euros, un bocata, una cocacola y algo de agua embotellada. La necesidad, que es muy mala. A las cinco, a las cinco y cinco, a las cinco y diez por allí no aparecía ningún autocar. Señoras con camisetas de tirantes, hombres gruesos, jóvenes con mochila, tipos bigotudos con su único traje y su única corbata puestos, muchachas, calvos, forzudos, resignados, adormilados, esperábamos a las cinco y cuarto. Un tipo con cara de cera revenida que no miraba a nadie era el “coordinador” de nuestro pequeño y triste grupito. Alguien me lo señaló cuando pregunté. Me dirigí a él: “Hola. ¿Sabes cuándo va a llegar el autocar?”. Increíblemente tuvo a bien contestarme: “Pronto”, respondió seco a falta de una palabra más corta. Naturalmente no me miró. Estaba instalado en la altura del cuello de su camisa, allá arriba, donde habita la gente satisfecha.

martes, 21 de febrero de 2017

Los malos


Cada equis tiempo sale un malo. Un malo universal, que concentra la enemiga de todos. Unos malos son coyunturales; otros llegaron para quedarse. Malos universales locales, malos universales globales, malos perdonables o imperdonables, discutibles o indiscutibles, defendibles o indefendibles. Malos.
Desde que recuerdo, han pasado muchos malos bajo el puente. Hitler es el gran malo. No lo hay peor. Todos los demás eran unos santos como todo el mundo sabe: Churchill, De Gaulle, Roosevelt, hasta Stalin, aunque éste más tarde ha pasado a ser un poco malito. Pero ningún poeta cantó nunca odas a Hitler, al menos como las que Neruda, Alberti, Miguel Hernández o Nicolás Guillén le cantaron a Stalin. La lírica engomina el bigote del malo.
Luego ha habido malos más de andar por casa. Bin Laden, Pinochet, Pol Pot … Los hay aún más locales y pasajeros, diosecillos caídos recurrentes: Arzalluz lo fue durante un tiempo, Carod-Rovira otro poco. Mario Conde tuvo su momento. Hasta Juan Carlos un tanto de refilón. Ahora la infanta Cristina o Urdangarín, o Rato. Todos ellos se comen los marrones propios y ajenos y se convierten en blancos del despotrique sin grandes consecuencias.

sábado, 11 de febrero de 2017

… Mi pelota

«Vota Vota». «Haz Historia». Lemas geniales, absurdos, delirantes, dignos de una comedia de Fo o de Berlanga, sobre todo cuando se pueden leer juntos en el mismo cartelón. Del ayuntamiento de Madrid, ¿de quién si no?
Hasta ahora conocíamos «Vota PSOE», «Vota PP», «Vota IU», «Vota CiU» … pero Vota Vota es un hallazgo. Ya lo dicen los niños, esos genios incomprensibles: Vota Vota Mi Pelota. O, al menos, lo decían.
Del 13 al 19 de febrero podemos hacer Historia. Pues, ea, no se hable más. No sé qué ponen de Decide. Ya.
Muy cachondos los del Ahora Madrid Ganamos en Común Podemos Según y Cómo Unidos Y Tal. Venga, iros a tomar algo. Pago yo.

domingo, 5 de febrero de 2017

No trabajes gratis nunca

Me topo con unos carteles que dicen algo, algo concreto: «Ni una sola hora de trabajo gratis». Así de sencillo. Nada de vota esto o vota con ilusión o sí se puede o dignidad o basta ya de aquello o esto es intolerable. Nada de palabrería burbujeante. Ni una sola hora de trabajo gratis. Todos sabemos de lo que estamos hablando. Todos. Los han hecho los del PCPE-CJC. No comulgo en su capilla, pero son unos muy buenos carteles en fondo y forma. Suele ocurrir. Enhorabuena, compañeros del PCPE-CJC.
Entre mis muchos, grandes, inconfesables y a veces divertidos defectos no se encuentra el de haber trabajado una sola hora gratis, ordinaria o extraordinaria, en todos los días de mi vida laboral. Sí he trabajado barato, lo confieso, incluso muy barato, pero ni una sola hora gratis. Así me ha lucido el pelo. No trataba tanto de dar ejemplo (aunque ya de paso, pues eso) como de no agravar mi problema de intolerancia a tragar sapos crudos a palo seco sin sal ni tequila.
Debo de estar haciéndome viejo. Seguro. Estoy viejo y acabado como los Beatles. Echo de menos los tiempos heroicos en los que luchábamos contra el trabajo asalariado. Nuestro problema fue que pasamos a luchar por el trabajo bien pagado. Ahora parece que hay que pedir simplemente trabajo pagado. Hemos tocado fondo.
El trabajo asalariado nos convierte en esclavos. El trabajo gratuito, en bestias. Es una cuestión involutiva. Un par de carteles en un barrio del norte de Madrid. Bueno, pues ya está dicho. Ahora sólo falta hacer.

viernes, 3 de febrero de 2017

Próxima clausura del Congreso de los diputados


Por fin puedo hablar bien del ayuntamiento de Madrid. Es verdad que su gestión del empleo es nula tirando para la broma pesada y desgraciada; que el trato que da a la cultura es más bien un maltrato, y que la limpieza de las calles … no sé cómo decirlo sin meter términos escatológicos como mierda, caca, bosta y boñiga, así que mejor será meter la basura bajo una piadosa alfombra condescendiente. Es verdad que son políticos, coño, con eso ya está todo dicho, ya se da por supuesta desde la corrupción hasta la estupidez pasando por la soberbia.
Pero leo en el recorte de prensa de aquí arriba que este ayuntamiento da un paso audaz. Quién lo diría: va a prohibir los circos con animales salvajes. Bien. Por fin van a cerrar el Congreso de los diputados. Algo es algo.

lunes, 23 de enero de 2017

Muertos instrumentales


Este fin de semana en la Sexta se han repetido: han vuelto a emitir un programa documental sobre la matanza de los abogados de Atocha que ya habían puesto la semana anterior, sin advertir de que se tratara de ninguna redifusión. Es curioso, porque en el documental dicen que han pasado “exactamente” cuarenta años de aquel suceso. Cuarenta años es posible, pero “exactamente” no puede ser dos semanas sucesivas. Además, cuarenta años “exactamente” se cumplirán mañana, 24 de enero. Una chorradita. Como que dijeran que desde el entierro de los abogados hasta la legalización del PCE pasaron 47 días. En realidad pasaron 73. No es importante. De hecho, el documental no tiene ninguna importancia, porque no tiene ningún rigor. Lo de que han pasado “exactamente” cuarenta años o lo de los “47” días son sólo detalles, muestras de esa falta de rigor. Un documental ramplón e indocumentado con furiosa música ratonera de fondo subrayando la fanfarria de los bustos parlantes en procesión.
A la desgracia de sus muertes, los cinco asesinados la noche del 24 de enero de 1977 tienen que añadirle su canonización selectiva. Políticos como Tamames, Garrigues, Carmena, Almeida o Sauquillo estuvieron de acuerdo a lo largo de ese espectáculo digamos que documental en coronarlos como héroes y mártires de la Democracia. Tamames llegó a decir que la Historia debería tenerles más en cuenta. Y, sin embargo, en todo el documental no se dijo una sola palabra sobre sus vidas, al menos sobre su biografía política, al margen de señalar escuetamente su militancia y el caso que les ocupaba.

miércoles, 18 de enero de 2017

Se necesitan reaccionarios profesionales


Buscando trabajo como si me fuera la vida en ello, me topo en la página de la agencia de empleo de Madrid con esta oferta: la FRAVM (Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid) busca “dinamizador/a vecinal”. Explica más o menos, en términos bastante confusos, los requisitos para ocupar la plaza: entre ellos, tener experiencia en Entidades Sin Ánimo de Lucro (ESAL). ¿Nuevo nombre de las ONGs? Me recordó un viejo afiche creo (espero) que humorístico que, con el retrato de Emiliano Zapata, rezaba así: “Se necesitan revolucionarios para hacer la Revolución”.
Esto de que las asociaciones de vecinos pongan anuncios en serio para cubrir puestos de activistas es un nuevo fondo tocado por la cosa de los movimientos sociales famosos. Es la funcionarización de las “actividades sociales” —aunque actividades sociales sea un concepto tan gaseoso como tomar algo en el bar o confesarse con el cura de la parroquia— y la apertura de un nuevo nicho, al menos de un nicho hasta ahora cerrado, del mercado laboral: después del “sector humanitario” de los captadores de socios para ONGs aquí llega el sector vecinal, o ciudadano. El sector de cambiar el mundo en general, o al menos de maquillarlo. Antes se hacía proselitismo. También se pillaba, pero no a la luz del día. Bellos tiempos de vergüenza y disimulo. Ahora se ponen anuncios, sin complejos. Contrato. Seguridad Social. Obra o servicio. Trienios. Comisiones.

domingo, 8 de enero de 2017

Demagogia, robo y responsabilidad


Defensores del pueblo no sólo hay uno, hay muchos. No son pueblo entonces. El defensor del reo no es reo, el defensor de los animales no es animal, el defensor del menor no es menor, el defensor de una teoría no es teoría. Todo defensor es ajeno al defendido, su superior moral, su controlador y su mercenario o, más bien, su parásito. Guárdate de los defensores. Su existencia depende de que su cliente siga creyendo no poder defenderse por sí solo y siga pagándole o sirviéndole de excusa inconsciente. Por eso debe halagarlo, para asegurarse el sustento que le proporciona la idea inducida de su indefensión.
Hay toda una mística muy antigua sobre la bondad de la pobreza, del pobre pero honrado, fomentada por la izquierda, nítidamente heredera del cristianismo. Fomenta el aberrante orgullo de ser pobre, de ser obrero, de ser explotado. Esa mística es muy útil para los ricos y los explotadores.
La demagogia de los defensores de los pobres, de los izquierdistas constantemente aggiornados, consiste en halagar con las palabras para traicionar con los hechos. Se aposenta sobre el lloriqueo estéril e inoperante si las lágrimas vienen de abajo; hipócrita si está provocado por agentes lacrimógenos. Qué buenecitos y qué desgraciaditos somos lo pobres. No: qué gilipollas. La prueba es que somos pobres; que en un mundo en el que somos más y más fuertes, en un mundo lleno de riqueza creada por nosotros, acumulamos mugre y sangre hasta que se nos hace costra en las cejas. Estamos agilipollados: la prueba es que, siendo pobres, sostenemos a los ricos. Dejemos las gilipolleces antes de que acabe uno de estos siglos y dejaremos por fin de ser pobres.